La verdad que hacía muchísimo frío, pero “valía la pena” sacarse una foto con el personaje que fue protagonista de la única canción que me acuerdo del jardín de infantes (aparte de “El payaso plin plin”) Estando a 100 metros la desilusión no tardó en aparecer.
No sé si el creador fue fiel a la canción de María Elena Walsh que hablaba de una tortuga vieja que se recauchutaba en Europa, pero tardó tanto en volver que no le sirvió de nada. Pero en una palabra es HORRIBLE.
Aclaro que la fealdad de la estatua no impidió que me fotografiara a su lado. Es por eso que decidí comenzar la campaña "Una mano (de pintura) para Manuelita", con el fin de lograr que las autoridades de Pehuajó embellezcan a su máximo emblema.




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