18 sept 2008

Los verdaderos signos de la vejez

Los tratamientos estéticos pueden borrar los signos visibles de la vejez como las arrugas, el pelo canoso o la flacidez. Pero de qué sirven cuando esa madurez que quiere ser escondida se revela en comportamientos adoptados de forma gradual que son difíciles de identificar y en el caso de ser localizados de erradicar.
Elaboré una lista con algunos de los síntomas que indican la presencia de un verdadero viejo. Aclaro que no posee ningún tipo de jerarquía, ya que si observa dos o más de las actitudes aquí enumeradas se puede decir que pertenece a la tercera edad.

  • Para refrescar el aliento cambia los chicles por las pastillas de gustos frutales.

  • Su cepillo de dientes es de cerdas blandas.
  • Comienza a tomar menos leche en los desayunos o meriendas.
  • No tolera la música fuerte.
  • Mirar la televisión lo hace marear o doler los ojos.
  • Es friolento. Antes con 20º C con una remera estaba bien. Ahora sin una camperita no puede estar. En las mujeres sucede el fenómeno de que los abrigos los utilizan sobre los hombros, como sugiriendo “tengo frío”, pero no lo sufro tanto como para ponerme la prenda correctamente.
  • No relaciona las caras con los nombres. El problema se da cuando esas caras son las de sus propios familiares.
  • Hinchazón. Sus tobillos toman el diámetro de una piñata con solo caminar cinco cuadras.
  • Toda situación le causa miedo, sobre todo el salir a la calle.
  • Ve más a su dentista que a sus amigos o familiares.
  • En el barrio la apodaron “Barby”. No porque su cuerpo se asemeje a la de la escultural muñeca, sino por la gran cantidad de pelos que se alojan en la zona de su barbilla. Este síntoma es fatal para la mujer, ya que indica mayor presencia de hormonas masculinas y la pérdida de visión.
  • Cambia el color de su esmalte por la falta de pulso. Antes sus uñas lucían de color rojo, ahora se conforma con un rosita. Encima, pone la excusa: “me queda mejor” o “no tengo tiempo para arreglarme las manos”.
  • Se pone la remera adentro del pantalón.
  • Usa bermudas con medias.
  • Si utiliza el transporte público se tiene que levantar cuatro paradas antes para poder bajarse en donde le corresponde.
  • Si maneja en las autopistas no supera la velocidad de 40 Km./h y sólo las utiliza si va acompañado de otras personas.
  • Analizó las ventajas de tener un corta pelo de orejas y nariz.
  • Se cuela en las filas del banco y el colectivo con la mayor impunidad.
  • Ronca. Inclusive boca para abajo.
  • No le importa salir a hacer los mandados en pijama y/o pantuflas.
  • El contenido de sus conversaciones está compuesto en un 90% por enfermedades (propias y ajenas), un 5% por inseguridad, y un 5% por chismes del barrio o en su defecto de la farándula.
  • Usted no usa jeans, usa “vaqueros”.
  • Cuando come produce muchas migas.
  • Cuando se va de vacaciones lo primero que pregunta es ¿dónde se come bien?
  • Experimenta con nuevas formas de cocción para sus alimentos.

5 sept 2008

La hermana no reconocida de "China" *

El sábado volvíamos de comer unos riquísimos ñoquis amasados por Buby (mi abuela materna), cuando nos percatamos que ningún integrante de la familia tenía llaves para ingresar a la casa.
Encontrar otro par de llaves en lo de algún familiar era imposible porque la combinación la cambiaron unos meses atrás y ninguno tenía los juegos nuevos. Hallar un cerrajero era todavía más difícil: fin de semana, de noche y, además, que sea de confianza. Agotamos todos los recursos, incluso el treparse por los techos y tratar de manotear algún objeto con el fin de abrir una cartera para ver si ahí adentro había llaves.
A estas alturas no voy a decir quien tuvo la culpa, ya que lo importante aquí no es la inteligencia humana, sino la animal. Sólo diré que la persona que cerró la puerta con las llaves puestas adentro, tiene bigotes (siempre les quedará la duda si fue mi madre, mi PADRE o yo).
En el momento que la violencia verbal estaba a punto de estallar, recordamos que la perra sabe abrir las puertas. Obviamente, el can no entendía nada. Lloraba y ladraba cuando le pedíamos que abriera la puerta del portón del garage. Vaya uno a saber que intentaba comunicarnos, seguro que se burlaba de nosotros en su idioma. Luego de media hora de insistirle, se elevó en sus patas traseras y con las delanteras bajó el picaporte. Nos abrió la puerta.
Yaka -así es su nombre, que no fue puesto en homenaje a la última mujer de Lennon- que tenía fama de peleadora, mata gatos y hasta de morder criaturas, se convirtió en la heroína de la casa.
Asombrados por la hazaña, analizamos la importancia de tener un perro en la casa y de lo inservible que resultan otras mascotas. Como los gatos, que ante el primer celo huyen del hogar o las tortugas que no hacen nada, y nos aburrimos de ellas cuando hacerlas girar patas para arriba sobre su caparazón pierde toda gracia.

*Para el que no recuerde quién es China presione aquí